Los taxis por aplicativo han mantenido siempre el debate de cuán seguro puede ser para un pasajero optar por ellos y qué medidas existen ante los contratiempos, los ataques, robos o secuestros. Pero, ¿qué hay del otro lado? Los riesgos para los taxistas incrementan a la par que suben los índices de la delincuencia y la inseguridad ciudadana.
Durante el camino de regreso a casa, el taxista, al igual que un libro, empezó a contarme anécdotas de su oficio. Era el 14 de febrero del 2015, y para Freddy Peña el Día de San Valentín se vivía de una manera distinta, pero no por ello menos feliz. Recién llegaba a Lima desde Valencia (Venezuela) y le alegraba pensar en las nuevas oportunidades que podría tener un país con mejores proyecciones.
Fue recibido por una familia peruana que, al igual que muchos peruanos hasta ese entonces, tenían el recurrente trato amable y cariñoso que nos caracteriza hacia cualquier extranjero, y mucho más con quienes venían con la idea de trabajar y emprender nuevos proyectos.
El caso de Freddy Peña es la historia de miles de migrantes venezolanos. Según un reporte de la Superintendencia Nacional de Migraciones, entre enero de 2016 y diciembre de 2022, más de 1,5 millones de venezolanos habrían ingresado a nuestro país mediante un punto de control migratorio.
No obstante, a medida que crecían estas cifras, en nuestro país cundió el pánico y el temor debido al gran número de crímenes que cometían los migrantes venezolanos de mal vivir. No solo sembraron el terror en calles de Lima, sino que incluso llegó una temible organización criminal internacional de la que tanto se ha oído hablar últimamente: El tren de Aragua.
A pesar de ello, Freddy continuó con su plan: alquiló un auto y empezó a trabajar como taxista en el año 2017, ávido por adquirir más ingresos y con el deseo (por aquel tiempo) de regresar a su país con un mejor poder adquisitivo, ayudar a su familia y tener una mejor vida.
En un inicio, trabajó con una aplicación de taxis que ahora no funciona más en el Perú. “Trabajaba con pasajeros que me paraban en la calle y con Beat, pues en ese momento estaba de moda y muchas personas la usaban”, declaró el taxista, que en ese momento no sentía demasiado temor por optar por una carrera de alguna persona que lo solicitara en plena avenida.

En marzo de 2024, según el reporte del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), había un total de 4,815 de extranjeros recluidos en las cárceles de nuestro país, de los cuales 3,451 eran venezolanos. Esto demuestra el alto índice de delincuencia que mantiene este sector de la población.
Para 2019, Freddy había cumplido su primer objetivo: comprarse un auto propio. Ese Chevrolet Sail blanco que hasta el día de hoy lo acompaña en su labor diaria. El carro no era nuevo, pero significaba para él un gran avance, pues dejaría de gastar en alquileres, y solo tendría que cubrir el GNV.
Con la delincuencia en aumento, el miedo también invadió a Freddy, por lo que, a partir de 2021, decidió trabajar únicamente con el aplicativo InDrive. Cuando entró a la aplicación por primera vez, no le pedían muchos requisitos, más allá de sus documentos y papeles del carro. “Hoy en día les piden hasta antecedentes penales”, añadió.
Lamentablemente, al igual que a muchos taxistas, le tocó vivir uno de los momentos más dramáticos de su vida. Fue en noviembre de 2023 cuando, extrañamente, Freddy se quedó trabajando un sábado más allá de la medianoche. “Suelo trabajar desde las 2 p. m. hasta las 11 o como máximo 12 a.m”, señaló. Ese día se encontraba por Miraflores, cerca del parque Kennedy, cuando aceptó una orden en la famosa “calle de las pizzas”.

Se subió una pareja que, según el taxista, tenían entre 20 y 24 años. Ambos iban vestidos con ropa de fiesta, por lo que pensó que estaban regresando a casa. Nada de lo que ocurriría después se lo había imaginado.
Cuando se encontraban en La Perla, el muchacho que iba sentado a su costado sacó un arma del pantalón y le apuntó, le indicó que siga una ruta diferente y le obligó a estacionar. Luego, le desvalijaron todas sus pertenencias, le quitaron todo el dinero de su billetera, unos perfumes que tenía para vender, pero no le robaron el carro.
Tras este evento traumático, Freddy no encontró apoyo: no había vías para denunciar a través de la app, no recibió respuesta alguna sobre qué hacer por parte de InDrive, no le brindaron soporte y ni siquiera una revisión de su estado físico.
Esta es la realidad de la mayoría de las aplicaciones para taxis, que no tienen vías de soporte para los taxistas, ni vigilancia ni ayuda. Ellos, al igual que los pasajeros, están expuestos a cualquier acto de violencia por parte de ciudadanos con malas intenciones, que pueden llegar a cometer cualquier crimen.
“Ni Uber, ni Cabify, ni InDrive ofrecen seguro a los taxistas, simplemente los requerimientos de los vehículos para cada aplicación son diferentes, pues en Uber y Cabify prefieren autos más nuevos y piden algunas cosas más, eso las hace más caras”, señaló Freddy, con nostalgia al recordar ese momento que le trajo problemas.
Solo pocas empresas de taxi por aplicativo velan parcialmente por el bienestar de los conductores. Un ejemplo es Satelital, que tiene una vigilancia vía GPS de sus conductores, dirige qué conductor recoge a qué pasajero y solo admite a los choferes con autos de entre 2023 y 2024.
El pasado 31 de mayo varios taxistas denunciaron al rotafono de RPP haber sido víctimas de robos en la Cooperativa La Ensenada, en Puente Piedra, con la misma modalidad que utilizaron con Fredy. Casos como estos demuestran que el peligro es para ambos, conductores y pasajeros.
Fredy ahora solo trabaja en ciertos distritos debido al miedo que tiene por sitios más alejados: “Lince, San Miguel, Miraflores, San Isidro, Magdalena, en general esa parte de Lima es en la que más trabajo”, indicó.
***
Llegué a mi destino, agradecí al chofer, cerré la puerta y, como un rayo de luz, vi el auto Chevrolet partir mientras en mi mente sonaba la canción Historia de taxi de Ricardo Arjona: ¿Qué es lo que hace un taxista seduciendo a la vida?