
La mañana del 11 de junio, el mundo de la música se cubría de luto por el fallecimiento de Brian Wilson.
El compositor y líder musical de la mítica banda californiana The Beach Boys falleció a los 82 años en la tranquilidad de su hogar, rodeado por sus familiares, dejando tras de sí una huella imborrable en el mundo de la música.

Una manera de calificar a los músicos es por la cantidad de años que se mantienen vigentes. Esta vigencia es mediática y consiste en tener canciones de moda, salir en portadas de revistas, tener giras multitudinarias por varios países, entre otras maneras de tener relevancia mediática. Otra manera de calificar a los músicos es por la vigencia artística que el mismo paso del tiempo les otorga, es decir por la influencia que suelen dejar década tras década con sus canciones, la cual suele manifestarse en sus innovaciones o en las menciones a su obra hechas por nuevos músicos.
Se puede calificar a Brian Wilson de ambas maneras, pero en este artículo hablaremos de la enorme influencia artística que significó su álbum Pet Sounds para la música popular del siglo XX.

Brian Wilson y Los Beach Boys
Si bien fue fundador de la agrupación y participó activamente en su primera década de actividad, Brian salió varias veces de la banda. Esto se debió a problemas de liderazgo creativo y luego por motivos de salud mental durante la última parte de los años setenta. Finalmente, The Beach Boys incorporaron nuevos integrantes y continúan tocando hasta el día de hoy, con solo dos integrantes originales: Al Jardine y Mike Love. Los otros tres eran los hermanos Carl, Dennis y Brian Wilson, fallecidos todos.
Cuando se habla de The Beach Boys, se piensa en las canciones playeras y divertidas sobre chicas californianas y surf que hicieron bailar a toda una generación. Con el álbum Pet Sounds, publicado en 1966, esta historia cambió. Mientras el resto del mercado seguía dominado por sencillos bailables -de los cuales ellos mismos eran creadores- Brian quiso dar un paso más allá o romper con lo que habían hecho antes. Esta ruptura se nota en las canciones de esta nueva producción, que se alejaron de los hits que la banda hizo anteriormente.
La inquieta cabeza del líder musical de The Beach Boys, influenciada por el consumo de ácido lisérgico, quería hacer algo diferente a esas canciones que le daban mucho dinero a la banda, por eso él fue el único chico de la playa que se quedó en Estados Unidos esa temporada de 1965, dándole forma al álbum, mientras el resto de la banda se fue de gira a Japón.
Al regresar, Brian los recibió con la noticia de que ya tenía las canciones del nuevo disco y que se las había comunicado Dios mismo en uno de sus viajes en LSD. Los chicos de la playa le siguieron la corriente, pero no comprendieron qué pretendía hacer Brian con el éxito cosechado, ya que producir este nuevo álbum significaba dar un salto a una exploración con tendencia a la expresión artística antes que al entretenimiento, significaba pasar a una música que dejaba las guitarras a un lado y se enfocaba en una experimentación nunca vista en la historia de las grabaciones musicales hasta ese momento.
Es decir, se arriesgaron a no obtener el éxito usual. Y así fue, cuando terminaron de añadir sus voces a las canciones y publicaron el Pet Sounds, a The Beach Boys no le fue tan bien en ventas en comparación con sus álbumes previos.

El álbum más influyente de la historia
Sin embargo, como toda obra con un grado de autenticidad que demora en calar en la cultura popular, el impacto de este álbum en el mundo de la música se dio de diferentes maneras, a través de los años. Por un lado, la concepción que se tenía de álbum en esa época era el de una colección de singles agrupados.
Desde el Pet Sounds, se comenzó a considerar que los álbumes podían concebirse como una obra completa y unitaria, lo que más adelante tomaría la forma de “álbum conceptual” tan utilizada en la década del 70. Esta influencia se vio reflejada inmediatamente el año siguiente, con la salida de la obra maestra de The Beatles: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967). De hecho, Paul McCartney no se cansa de repetir la influencia que significó el Pet Sounds para la última etapa de The Beatles, y afirma que solía llorar escuchando el álbum, sobre todo con la canción “God Only Knows”, pues le parecía de una belleza superior.
Esta relación es importante, pues Brian ha admitido que el álbum Rubber Soul, lanzado por los cuatro de Liverpool en 1965, también fue una de sus influencias al momento de darle forma al Pet Sounds.
Por otro lado, la manera en la que el álbum fue grabado inspiró a músicos y productores a romper con la ortodoxia musical, lo cual se consolidaría en la eventual creación de nuevos géneros musicales como el art pop de los años 70 o el dream pop en los años 80. Un importante ejemplo es la influencia que tuvo en el primer álbum de la banda The Velvet Underground, a tal punto que luego John Cale, ex integrante de la banda e importante músico británico, compondría luego una canción llamada “Mr. Wilson”, dedicada al compositor.
El álbum presentó a los oyentes una nueva manera de hacer pop, pues abandonó la fórmula que funcionaba comercialmente, para dar lugar a la innovación estructural. Todo lo llevado a cabo en esta producción, fue un lujo que se pudo dar Wilson, pues la exitosa carrera que venía cosechando con The Beach Boys le dio la libertad económica para llevar cualquier proyecto a cabo.
Recordemos que este álbum fue grabado por la orquesta de élite “The Wrecking Crew”, una de las más requeridas de la época. Brian sabía que iba a requerir de músicos excelentes para poder llevar a cabo lo que tenía rumiando en la cabeza, así que contrató a esta importante orquesta que había grabado muchas producciones de la época. Los músicos se enfrentaron a una experiencia totalmente nueva.
Se sorprendían de la manera de concebir la música que tenía Brian y encontraban incoherencias en las partituras, las cuales cobraban sentido sonoro al ser grabadas. De esta manera, crearon sonidos únicos e innovaron en la manera de llevar a cabo una grabación popular.

Otra huella que dejó el Pet Sounds fue el nivel de armonías vocales logrado por Wilson, característico de sus composiciones a partir de ese momento. Según su definición, las armonías vocales son un sonido espiritual que comienza con una voz, a la que luego se le añaden otras que sirven a una sola melodía. Para él, esta es una de las tareas principales de la música: llegar al alma a través de sonidos hermosos.
Al respecto, Wilson afirmó que quizá el punto de partida del Pet Sounds fue cuando escuchó por primera vez “Be my baby” (1963) de The Ronettes, una canción que consideraba una obra maestra del pop y su favorita de todos los tiempos. Escucharla le gatilló muchas ideas sobre melodías, armonías vocales y sobre todo en lo que respecta a técnica denominada Wall of sound atribuida al productor estadounidense Phil Spector.
Esta técnica, que Wilson potenciaría luego en las bases sonoras del Pet Sounds, consiste en utilizar muchos instrumentos al unísono, generando una reverberación sonora de efecto envolvente. A diferencia de la técnica original de Spector, Wilson experimentó con las disonancias musicales y cambios de tonalidad. Esta técnica, fruto de la ambición artística, sería explorada luego por infinidad de artistas, como en el caso del rock progresivo. Bandas como Yes y Genesis encontraron en este álbum un ejemplo del perfecto equilibrio entre la música comercial y la ambición estética.
“Brian Wilson is a genius”

Brian Wilson fue un genio y él lo sabía bien. Dejó este mundo siendo consciente de que su manera de componer y producir revolucionó la música, con una mezcla única de sensibilidad melódica e innovación sonora, lo cual marcó una ruptura con los márgenes de la música comercial de su época.
Es importante mencionar que Brian Wilson hizo más que el álbum Pet Sounds, como los aclamados álbumes posteriores “Wild Honey” (1967), “Surf’s up” (1971) y El Proyecto “Smile” llevado a cabo en 2004; pero la importancia temporal de la obra maestra que es Pet Sounds generó el mismo efecto que obras literarias como Don Quijote de La Mancha o Madame Bovary, las cuales fueron tan influyentes e importantes en su ámbito que llegaron a eclipsar la figura de sus autores.
Brian Wilson ha dejado de existir, pero su obra es eterna. Como dijo Andy Warhol alguna vez: lo que importa no es vivir para siempre, sino crear algo que lo haga; y es el caso de Wilson, cuyo legado se ha comparado con el de músicos como Bach, a quien Brian admiraba tanto.
