Lucy Telge: pionera del ballet clásico en el Perú

A sus 86 años, Lucy Telge, máxima referente de la danza clásica en el Perú, revive los mejores momentos de su carrera como bailarina, maestra y fundadora de la compañía de ballet más importante del país. También detalla el retorno a los escenarios del Ballet Municipal, dos años después, con la exitosa obra Cascanueces.

La legendaria bailarina y maestra de ballet peruana, Lucy Telge, en el Teatro Municipal de Lima. Foto: Mujeres Bacanas.

Trayectoria como bailarina

De izquierda a derecha, Lucy Telge, representando a una ‘muñeca’ en el ballet de Rosita Ríos (1940) y bailando en la Asociación de Artistas Aficionados (A.A.A). Foto: Archivo personal de Lucy Telge.

Pregunta. ¿A qué edad se inicia en el ballet? 

Respuesta. Comencé a estudiar a los tres años, pero no fue por iniciativa propia, sino que a mi mamá le gustaba mucho el ballet y quiso que mi hermana Ina y yo lo aprendiéramos desde pequeñas. Yo era flojita y gordita a esa edad. Cuando nos ponían en la barra a hacer los ejercicios, no me gustaba. Al poco tiempo, me sacaron de la academia, porque la profesora le dijo a mi mamá que no aprendía nada. Sin embargo, en esa época, antes de que se introdujera la vacuna contra el sarampión, era frecuente que se presentaran casos de esa enfermedad en los niños y niñas, por ello, para las funciones de fin de año, algunas de las bailarinas se enfermaban, y como mi hermana era parte del repertorio de la obra, me llamaron para que reemplazara a alguna de ellas en el espectáculo. Yo aprendí la coreografía y salí a bailar de lo más feliz.    

P. ¿Dónde empezó a practicar ballet? 

R. Inicié en la academia de danza de Rosita Ríos, la primera maestra peruana que hubo en Perú. Estuve en su academia hasta que tuve 16 años, ya que ella se casó y dejó de enseñar. Posterior a ello, empecé a estudiar en la A.A.A. 

P. ¿Siempre quiso dedicarse al ballet o se imaginaba realizando otra cosa?

R. Yo hacía ballet y equitación al mismo tiempo. Participé en concursos de salto y adiestramiento, pero un maestro que tuve en la Asociación de Artistas Aficionados me dijo: “Tienes que dedicarte a una de las dos cosas porque la equitación y el ballet no van”. Por ejemplo, para el ballet todo es abierto, por el contrario, para montar a caballo, tienes que apretar los muslos hacia adentro. También en el caballo tienes que estar relajada, pero en el ballet tienes que estar estirada. Al final me decidí por el ballet.    

P. ¿En qué obras de ballet ha participado?

R. He bailado en las obras que presentaba la Asociación de Artistas Aficionados. Entre ellas, Giselle; donde bailé como la ‘Reina de Wilis’ y Cascanueces, siendo parte del vals de las flores. También bailé con Alicia Alonso, la célebre bailarina profesional y coreógrafa cubana, e hice un dúo con Alan Woodard, bailarín del Royal Ballet de Londres. 

P. ¿Cuántos años bailó?

R. Comencé a estudiar a los tres años, pero comencé a trabajar con ganas a los 11.

P. ¿Qué significa el ballet para usted?

R. Yo no puedo pensar en la vida sin el ballet. Lo he tenido desde los tres años y hasta ahora que tengo 86. He pasado la mitad de mi vida en el teatro. El ballet es mi vida.

Como maestra

Uno de los primeros grupos de bailarines del Ballet Municipal, en el Estudio de Ballet Lucy Telge ubicado en el distrito de Jesús María, en 1986. Foto: Archivo personal de Lucy Telge.

P. ¿Cómo se produce esa transición de ser bailarina a maestra?

R. Comencé a enseñar cuando todavía era bailarina. Yo bailaba con la Asociación de Artistas Aficionados y una de las maestras viajó al extranjero. Uno de los otros maestros que tenía la asociación me propuso que la reemplace durante ese mes que iba a estar fuera y ahí comencé a enseñar. Pasado el mes, por alguna razón que nunca supe, esta profesora no regresó y yo me quedé con esa clase. Posteriormente, me asignaron el dictado de más clases en la Asociación. Me llamaron del Colegio Beata Imelda (Chosica) y del Colegio Santa Úrsula, donde estudié, para que dictara el taller de ballet para niñas.

P. ¿Cuántos años tiene en la enseñanza?

R. Hasta ahora llevo 63 años.

P. ¿Qué la caracteriza como maestra? 

R. Me gusta mucho la limpieza de los movimientos. Pienso que vale más calidad que cantidad. Mientras más sabes, más aprecias lo que está bien hecho. Una persona que no sabe mucho de ballet, ve bailarinas que hacen muchos giros y dicen “que maravilla”. Para mí, la técnica tiene que estar unida al arte. La expresividad y la espontaneidad del movimiento me atraen mucho más que poner la pierna junto a la oreja. 

P. Si tuviera que elegir entre su etapa como bailarina y su etapa como maestra, ¿cuál escogería? 

R. Yo creo que he gozado más al enseñar. Eso de ver como van evolucionando tus alumnos, cuando las chicas y los chicos pueden ir al extranjero y encontrar un trabajo en cualquier compañía de ballet. He tenido chicas que han sido primeras bailarinas en el extranjero y otras que están dirigiendo compañías. Es la satisfacción que tiene una de ver que su trabajo ha dado frutos. Una satisfacción tan grande como si fueran mis hijos. Cuando he bailado también he gozado mucho, pero es otro tipo de disfrute.   

P. Anteriormente, se podía ver que hombres aficionados al ballet esperaban ser mayores para decidir aprender este arte. ¿Esto ha cambiado en la actualidad? 

R. Ha cambiado completamente. En la academia hay niños de cinco, seis y siete años y los padres los traen. Antes, recuerdo que solo tenía muchachos mayores, porque los papás no querían que hagan ballet y venían cuando eran más grandes. Incluso, he tenido casos en que los papás se enteraron que venían a escondidas y les han cortado las mallas para que no sigan viniendo. Pero cuando les gusta, van y compran otro par de mallas y continúan. Sin embargo, eso ahora cambió y tengo muchos niños que están estudiando ballet.  

P. ¿Cómo ve el desarrollo del ballet peruano en la actualidad?

R. En la actualidad, desgraciadamente, hemos pasado casi dos años sin hacer funciones. Ahora vamos a dar Cascanueces y esa es una felicidad. Lo que quieren los bailarines es bailar. Han estado durante toda la pandemia trabajando en sus casas vía Zoom y no es lo mismo. 

Estudio de Ballet Lucy Telge

Clase de ballet en el Estudio de Lucy Telge, 1981. Al fondo: Rosa Petrov, Delia Vigil, Felix García y Patricia Ramirez. Foto: Archivo personal de Lucy Telge.

P. ¿Cómo surgió la idea de fundar su propio estudio de ballet y cuándo lo inauguró?

R. Lo inauguramos el 2 de enero de 1967. Yo enseñaba en el Colegio Santa Úrsula y cambiaron a la directora, que era muy aficionada al ballet. La reemplazaron por otra a la que no le gustaba. Para que las chicas hagan sus clases de ballet, tenían que quedarse después del horario normal del colegio y todo lo que ocurría en las instalaciones durante esas horas era “responsabilidad” de las chicas, según la directora. Esta situación me fastidió y decidí irme al año siguiente. Fue difícil. Las chicas y yo nos echamos a llorar. Posterior a mi renuncia, mi madre me dijo: “Mira, si tu casa es de un solo piso, podemos hacer un segundo, construimos un salón y puedes enseñar”. Así empezó la academia. Mi esposo era arquitecto, de manera que él hizo los planos. Comenzamos con el salón chico y desde hace cinco o seis años, ya tengo un salón más grande.

Reconocimientos obtenidos

De izquierda a derecha: Lucy Telge, con la medalla de la Orden del Sol, en 2006 y recibiendo el President ‘s Award en 2017. Foto: Archivo personal de Lucy Telge.

P. En el 2006, el Estado peruano la distinguió con la medalla de la Orden del Sol en el grado de Comendadora, y en el 2017, fue reconocida por la Royal Academy of Dance (RAD) de Londres, quien le otorgó el President’s Award, máximo galardón que puede recibir una persona por sus servicios a la danza. ¿Qué significa para usted el haber obtenido estas distinciones?

R. Recibir el Sol del Perú fue algo que realmente me movió. Mi abuelo, Germán Luna Iglesias, recibió esta condecoración en el centenario porque era político y estuvo de embajador un tiempo y fue presidente del Senado. Nunca imaginé que me la darían a mí. Por otro lado, la entrega del galardón de la Royal Academy of Dance de Londres fue impresionante, ya que viajé a recibir mi condecoración. En la ceremonia, el auditorio estaba lleno de gente. Fue una experiencia inolvidable y emocionante, ya que desde que subí al escenario, la directiva de la RAD se levantó de sus asientos a aplaudirme, al igual que todo el público presente. Nunca esperé tener una ovación así. Acá, el público se ha levantado a aplaudir en el teatro, pero es mi gente, la gente que me conoce. En cambio, allá en Londres no me conocía nadie. Creo que lo que más impresionó fue que a mis 83 años seguía dictando clases. 

Ballet Municipal de Lima

Primer elenco del Ballet Municipal de Lima, en 1983. De izq. a der.: Carlos Rojas, Gabriela Paliza, Luis Paima, Maricarmen Silva, Abelardo Castillo, Patricia Cano, Felix García, Rosa Petrov, Anibal Macedo, Delia Vigil, en la Sala de los Espejos del Palacio Municipal de Lima. Foto: Archivo personal de Lucy Telge.

P. ¿Cómo nace el Ballet Municipal de Lima? 

R. Nosotros participábamos en un concurso internacional que organizaba Stella Puga, en la ciudad de Trujillo, y habíamos ganado nueve de los 16 premios que se entregaron. Un día, las chicas que participaban me dijeron: “¿Por qué no hacemos un grupo profesional? Cada vez que una de nosotras va al extranjero, entramos a una compañía y estamos en un nivel en el que podríamos hacer una propia”. Además, en esa época, las chicas que estudiaban ballet clásico no tenían dónde hacerse profesionales. Las que podían, vivían en el extranjero, pero había muchas otras que no tenían los medios para irse. Me pidieron hacer esto, pero tenía miedo porque era una cuestión de tanta envergadura, que no estaba segura cómo hacerlo. Pero, en determinado momento, pusieron de Director del teatro a un señor que puso la condición que solo podrían actuar en el teatro, compañías profesionales, más no las academias, por lo que no podrían usar ni el Teatro Municipal ni el Teatro Segura ni el Teatro de la Cabaña, que también estaba dentro del Municipal: estos eran los únicos grandes escenarios que estaban en Lima. Decidí hablar con el entonces alcalde de Lima: el arquitecto Eduardo Orrego, a él le encantó la idea de hacer el Ballet Municipal. Así empezó todo. Eran cinco chicas y cinco chicos en el elenco. 

P. ¿Dónde se realizó la primera presentación del Ballet Municipal de Lima? 

R. Estaban pintando y refaccionando el Teatro Municipal. No terminaban y yo quería presentar algo pronto; entonces, hablé con el arquitecto Orrego para ver si podíamos hacer una función en el Salón de los Espejos de la Municipalidad de Lima. Nos hicieron un tabladillo bastante grande e hicimos la primera función el 24 de agosto de 1983. Fue un éxito, el espacio estaba completamente lleno, la gente parecía colgada de las paredes. Hubo gente que no logró entrar . 

Posteriormente, en el año 86 la Municipalidad de Lima nos pidió hacer El lago de los cisnes. Fue otro reto enorme, ya que yo había bailado en el segundo acto, pero no el ballet completo. Ellos querían la obra completa, que nadie la había dado en el Perú. Tuve que buscar las coreografías, lo que yo recordaba de la parte que había bailado, además de ver videos. Logré armar El lago de los cisnes y tuvo un éxito formidable. Habíamos planeado seis funciones y tuvimos que hacer seis más porque en la última de las primeras seis funciones, hubo tal cantidad de gente que se tuvo que cerrar las rejas del teatro y muchas personas se quedaron afuera protestando. 

P. Fundó el Ballet Municipal en los años 80, tiempos difíciles por el terrorismo. ¿Cómo manejó eso?

R. Esa época fue tremenda. Sin embargo, nosotros no paramos de hacer presentaciones. Había toque de queda y las hacíamos un poco más temprano para que la gente tuviera tiempo de llegar a su casa. Había apagones a cada rato. La gente ya sabía que tenía que llevar su linterna hasta que encendieran las luces del teatro y se pudiera terminar el espectáculo porque los apagones estaban a la orden del día. Incluso, realizábamos funciones al aire libre en pueblos jóvenes. La gente se agolpaba. Te dabas cuenta de la necesidad de cultura que tenía la población. No se acercaban al teatro porque no se atrevían. Seguro pensaban que debían ir muy elegantes o no sabían qué es lo que iban a ver. Después que hicimos esta serie de funciones en varios distritos, incluso en Huaycán, donde el terrrorismo estaba en su punto álgido, aumentamos muchísimo el público, ya que aunque no se podía dar el espectáculo tal como en el teatro, la gente se quedaba con las ganas de ver la obra como debía ser: en el mismo teatro. 

P. Su espíritu siempre ha sido difundir el ballet como arte cultural en diferentes zonas de Lima, sobre todo, en los lugares de menos ingresos económicos. ¿Qué hizo para llegar a esos estratos?

R. Hemos hecho mucha difusión. En los 90, en pleno terrorismo, el señor Carlos Cano, que integraba la parte de cultura de la Municipalidad mandó a hacer un trailer que alquilaba para las manifestaciones políticas y se ofreció a prestarnos su camión, donde se podía armar un escenario bastante aceptable. Hicimos obras como Carmen y muchos otros ballets cortos. La gente se agolpaba para ver las funciones.

P. ¿En qué países se ha presentado el Ballet Municipal de Lima?

R. Nos han invitado a Paraguay, Bolivia, Colombia, Cuba, y Ecuador. A nivel nacional, hemos ido a muchas provincias: Arequipa, Huancayo, Piura, Trujillo, Chiclayo. Hemos estado hasta en Juliaca. Eso fue una gran cosa porque nos invitaron justo unos días antes de una presentación que teníamos que hacer en La Paz, Bolivia. Estos son sitios muy altos, donde se oxigena muy poco. Por ello, lo primero que hice fue llevar a los chicos a Arequipa. Luego, pasamos a Juliaca, donde estuvimos tres o cuatro días dando funciones. De Juliaca nos fuimos a La Paz; entonces, no fue tan brusco como si hubiéramos ido directamente. 

P. El Ballet Municipal realiza ballet clásico. ¿Qué es lo que caracteriza al ballet clásico? 

R. En el ballet clásico, la mayoría de las grandes obras tienen un argumento que cualquiera puede seguir. Pienso que la gente que no sabe mucho de la técnica del ballet disfruta más ir a ver el ballet clásico porque puede seguir una historia. Y los decorados, los ambientes, los vestuarios, te hacen meterte dentro de esa historia. En cambio, en el ballet moderno, por lo general, son solamente movimientos. Si no conoces el ballet, te pierdes. 

P. ¿Cómo enfrentó el Ballet Municipal el problema de la pandemia?

R. Los bailarines estuvieron trabajando en sus casas vía Zoom. Agarrados de sus camas, de sus mesas y, con el pasar de los meses, al ver que la crisis sanitaria no mejoraba, se mandaron a hacer unas barras o implementar un piso especial, pero no era lo mismo. Les ha servido para mantener el estado físico; sin embargo, cuando ya retornaron a las clases presenciales, se dieron cuenta que su físico no estaba como antes. Ahora ya recuperaron su nivel. 

P. Del 8 al 19 de diciembre presentarán la obra Cascanueces, en la Cúpula de las Artes (Jockey Plaza). ¿Cómo se realizó la obra? 

R. Del 8 al 23 de diciembre, retornaremos a los escenarios con Cascanueces. Estaremos hasta el 19 de diciembre en la Cúpula de las Artes (Jockey Plaza) y del 23 al 26 en el Teatro Municipal. Estábamos preparando La Cenicienta para estrenarla en abril del año pasado, pero la pandemia nos cortó todo. Asimismo, la Municipalidad de Jesús María nos ha pedido dar funciones gratuitas en las plazas y la Concha Acústica del Campo de Marte. El ballet estará al alcance de todos.

Salma Cruzado

Estudiante de Periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Directora Ejecutiva, redactora periodística, comunicadora y fotógrafa en Departe.

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  • Estudiante de Periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Directora Ejecutiva, redactora periodística, comunicadora y fotógrafa en Departe.

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