La cultura de crianza en el Perú y su impacto emocional entre generaciones

Arte: Valeria Fernandez

En el Perú hay un gran número de familias disfuncionales, lo que afecta gravemente a los individuos que se desarrollan en un ambiente con carencias de diversas índoles, desde las materiales hasta las emocionales.

A lo largo de los años, junto al apogeo de los medios digitales y la psicología, muchos padres de familia han tomado consciencia de cómo su estilo de crianza impacta en cada uno de sus descendientes. Si bien es cierto, no existe un manual específico para ser padres, es imprescindible reconocer aquellas necesidades que deben ser atendidas mientras un pequeño ser humano aprende a adaptarse en su ambiente cotidiano.

Muchas veces existen roces de ideales respecto a la manera de inculcar valores entre los abuelos y los padres. El choque de generaciones, en repetidas ocasiones, vulnera la decisión de aquellos que aprenden día a día a criar, otorgando cierta autoridad a los que ya tuvieron su oportunidad de educar a otros seres humanos. 

Es común que quienes pertenecen a la generación de Baby Boomers, en mayor medida, consideren que un estilo de crianza más tradicional y autoritario, priorizando la disciplina y el cumplimiento de reglas con carácter conservador. No es una sorpresa que en este tipo de crianza hayan existido los castigos físicos y no se haya tomado con gran relevancia el impacto negativo de la rudeza del diálogo ejercido sobre los hijos. Como consecuencia,  se han arrojado a la atmósfera social individuos con falta de habilidades blandas, inteligencia emocional, etc.

Por otro lado, en cuanto a las Generaciones X, Y (Millennials) y Z (Centennials), la diferencia evidente está en la presencia de la tecnología y posterior aparición de dispositivos móviles junto a los medios digitales. Dichos acontecimientos transformaron las sociedades alrededor del mundo, permitiéndolas expandir sus mentes hacia distintos tipos de información. Aunque no siempre la información resulta educativa para la perspectiva del bienestar de los hijos. 

La repetición de patrones de crianza en el Perú es más habitual de lo que uno cree, y resulta satisfactorio saber que muchos están optando por culminar esos bucles tóxicos de palabras y acciones que alguna vez rompieron el corazón de un padre que ahora intenta ser mejor que sus progenitores.

De acuerdo con un estudio realizado entre el Ministerio de Salud y UNICEF a fines del 2020, 6 de cada 10 niñas y niños menores de 18 meses presentaba problemas emocionales o de conducta: llantos prolongados, dificultad para calmarse, etc. Entre los que tienen un año y medio hasta los 5 años, el estudio mostró que presentan algún problema emocional, de conducta o de atención.

Maria Elena Ugaz, oficial de Desarrollo Infantil Temprano de UNICEF afirma que “esta situación ha deteriorado el vínculo de apego entre las niñas y niños con sus padres, […]. Cuando los padres, madres o cuidadores están bien emocionalmente, sus hijos e hijas sienten esa seguridad y también les transmiten esa tranquilidad. (…) Gracias a estas experiencias los niños aprenden a regular y expresar sus propias emociones”.

De acuerdo con la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) del 2020, los niños de entre 2 y 6 años, se ha reducido el porcentaje de aquellos que pueden manejar sus emociones y comportamientos en situaciones de frustración, de un 35.9% a 32.7%. El maltrato físico y verbal de los padres y madres hacia niños de 1 a 5 años se mantiene. El 34.4% de ellos corrigen con palmadas o golpes.

Una explicación a esta situación la brinda el estudio de UNICEF y el MINSA, en los que se afirma que en el contexto de la pandemia solo 13.9% de padres, madres o cuidadores pudo conservar su empleo y sus ingresos. Al momento de realizar el estudio, a fines del 2020, 3 de cada 10 cuidadores entrevistados presentaban riesgo de depresión, el 26.4% reportó algún síntoma depresivo y uno de cada 5 tenía baja resiliencia. 

Ugaz, señaló lo siguiente: “al incrementarse los niveles de estrés, el riesgo de los niños de experimentar negligencia, así como abuso físico, emocional, sexual y doméstico, se incrementa”.

A raíz del contexto pandémico, muchas familias peruanas se han visto vulneradas a nivel dinámico, dificultando la convivencia debido mayormente a la falta de oportunidades de crecimiento laboral y/o académico. Sumado a ello se encuentra la interacción entre los padres de familia y su vínculo amoroso en caso mantengan uno. 

Asimismo, es necesario recordar que detrás de cada padre y madre de familia, hay una historia de crianza y un estilo de apego que han llevado con ellos durante muchos años. Para algunos les es más sencillo romper aquellos patrones que no fomenten un proceso de formación idóneo para sus descendientes.

Detrás de una escena de autorregulación emocional de un menor, está un estilo de crianza acompañado de diversos factores que perjudican o favorecen su desarrollo integral: el vínculo afectivo con sus cuidadores, la estabilidad del entorno familiar, los modelos de manejo emocional que observa en casa, así como las experiencias escolares y sociales que atraviesan en el día a día. Estos elementos influyen directamente en su capacidad para identificar, expresar y gestionar sus emociones, fortaleciendo o debilitando su bienestar psicológico y social.

Frida Guzmán

Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional San Luis Gonzaga. Redactora periodística y creadora de contenido en el medio digital Departe.

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  • Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional San Luis Gonzaga. Redactora periodística y creadora de contenido en el medio digital Departe.

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