Sold Out de Hablando Huevadas en el Madison Square Garden: ¿Qué nos hace reír a los peruanos?

Arte: Maricielo Rivera

Dicen que si uno es capaz de hacer una broma en otro idioma y causarle gracia a un nativo, es signo de que su conocimiento de esa lengua es bueno. Esto se debe a que el humor es un código cultural cargado de referencias específicas que cada nación comparte. En cada país, el humor se expresa a través de chistes y situaciones que, para quien no está familiarizado con su contexto, pueden resultar incomprensibles. Así, cada nación posee un código general respecto al humor que, de alguna manera, nos permite explorar quiénes somos y cómo convivimos como sociedad.

En el caso del humor peruano, las bromas sobre nuestra política siempre han tenido lugar. Recordemos, por ejemplo, las viejas parodias de Carlos Álvarez en “El especial del humor” y sus numerosas imitaciones a diferentes personajes de la política nacional. De igual forma, en la actualidad, no son pocos los memes y caricaturas sobre los vaivenes de nuestros políticos. 

Otro tema que ha sido causante de las risas de los peruanos durante décadas atrás es la burla hacia los homosexuales mediante el travestismo. Este es un tipo de humor que no ha sido escaso en nuestra televisión nacional y que poco a poco vemos desaparecer. También nos reímos (o nos reíamos) de las diferencias culturales entre costeños, serranos y selváticos; es imposible no pensar en “La Paisana Jacinta” y su tan criticada parodia de la mujer andina, que Jorge Benavides defiende diciendo que se trata de un personaje que sacaba ventaja de las situaciones y que no denigraba a las mujeres del ande; sin embargo, estas mujeres se quejaron por considerarla un personaje discriminatorio.

Uno de los personajes más recordados y criticados fue el de la “paisana Jacinta”, De Jorge Benavides. Foto: Radio Cultivalú

Es un hecho que programas como “Risas y salsas”, «Patacláun», o «El Especial del Humor» han logrado hacer reír a generaciones enteras de peruanos. En todos ellos encontramos un elemento en común: la parodia. A través de la exageración de características y situaciones, estos programas han retratado, cada uno a su estilo, muchos aspectos de la vida cotidiana peruana. 

El gran fenómeno del humor peruano de los últimos años es, sin duda, «Hablando Huevadas», el espectáculo liderado por Jorge Luna y Ricardo Mendoza, que comenzó hace cinco años en Internet con apenas dos micrófonos y una consola de sonido. La idea es simple pero efectiva: dos limeños conversando sobre cualquier cosa que se les ocurra a ellos o que surja con la intervención del público. Los asistentes cuentan anécdotas a través de mensajes en papel o hablando por el micrófono y, a partir de ellas, Luna y Mendoza desarrollan chistes o inician diálogos improvisados. La participación del público es clave en este espectáculo, y es quizá la sección más divertida. 

El nivel de cercanía con su público ha permitido que su popularidad crezca exponencialmente, hasta el punto de llegar a agotar las entradas para su show en el Madison Square Garden, en Nueva York, un logro monumental para cualquier comediante peruano. Desde una perspectiva propia, ellos no siguen una línea tan “criolla” tan propia de clásicos como Melcochita, Miguel Barraza y Jorge Benavides, y esto quizá se deba al carácter cambiante del humor.

Con personajes como Carlos Alcántara y Johanna San Miguel, Pataclaun se proclamó como una de los programas cómicos  más vistos en Perú. Imagen: Diario Viral

Es inevitable que el humor cambie con el tiempo, ya que cambian las maneras de pensar. Lo que hacía reír en los años ochenta, hoy puede causar rechazo o vergüenza ajena. Chistes que “envejecen mal”, como los que ridiculizan a los homosexuales, ya no son recibidos de la misma manera. Por ejemplo, es difícil imaginar que un sketch como el del “Padre Maritín” en «El Especial del Humor» haga reír a la generación actual de jóvenes peruanos. 

Hoy en día, existe mayor conciencia sobre los límites del humor y el impacto que puede tener en la perpetuación de ciertos prejuicios. Por ello, “Hablando Huevadas” ha recibido innumerables críticas, pues a veces sus bromas no se distancian mucho del humor criollo y pueden rozar el humor negro y el racismo. Es importante reflexionar sobre lo que estos chistes significan en un contexto más amplio. A veces, reírnos de algo o no cuestionarlo puede perpetuar ciertos estereotipos y prejuicios. Quizá el humor en el Perú refleja parte de lo que somos como sociedad, un espejo de nuestra identidad cultural y social, el cual debemos observar con atención y, de ser necesario, con espíritu crítico. Reírnos es necesario, pero también lo es preguntarnos de qué y por qué no estamos riendo.

Hablando Huevadas consiguió un vínculo grande con el público, lo que se ve reflejado en su presentación en el Madison Square Garden. Imagen: Mercado Negro
Nicolás Moreno

Bachiller en Filosofía de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Redactor periodístico de Departe.

Autor

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to Top