Arabia Saudita 2034: conoce las críticas y controversias en torno a la nueva sede de la Copa del Mundo

Arte: Valeria Fernandez

En paralelo a la designación de España, Portugal y Marruecos como anfitriones de la Copa Mundial del 2030, Arabia Saudita fue oficializada como sede única del Mundial del 2034, durante una conferencia virtual del Congreso extraordinario de la FIFA realizada el pasado 11 de diciembre. Aunque el Mundial de Arabia Saudita tendrá que esperar una década, la elección de este país del Golfo Pérsico ha recibido duras críticas y la oposición de diversos sectores debido a los dilemas éticos y logísticos que plantea su organización, desde los ajustes en el calendario deportivo hasta posibles violaciones a los derechos humanos. A continuación, repasamos los principales cuestionamientos a la reciente designación de Arabia Saudita como sede del Mundial de 2034. 

Polémica designación

Como único candidato para albergar el Mundial del 2034, Arabia Saudita obtuvo una nota sobresaliente (4.2 sobre 5), por lo que se convertirá en el segundo país de Medio Oriente en acoger este magno evento deportivo, después de Qatar en 2022.

Al igual que Qatar 2022 estuvo rodeada de controversias desde el momento en que se confirmó su candidatura, Arabia Saudita 2034 ha sido cuestionada por diversos problemas, que incluyen preocupaciones por los derechos humanos, como el trato hacia las mujeres y la comunidad LGBTQ+, la necesidad de construir estadios e infraestructura, la temperatura en función del calendario del torneo y la experiencia general.

¿Por qué Arabia Saudita fue la única candidatura para 2034?

En octubre de 2023, cuando se anunció el proceso de licitación para las Copas del Mundo de 2030 y 2034, el Consejo de la FIFA adoptó el principio de rotación de confederaciones para asegurar que cinco de sus seis confederaciones —Europa (UEFA), América del Sur (CONMEBOL), África (CAF), Asia (AFC), y Oceanía (OFC)— fueran consideradas como posibles anfitrionas. En tanto, CONCACAF —la confederación de Norteamérica, Centroamérica y El Caribe— fue excluida dado que la Copa del Mundo masculina de 2026 tendrá lugar en Estados Unidos, México y Canadá.

Con Qatar como anfitrión en 2022, en condiciones normales, la confederación asiática tendría que haber esperado hasta 2042 para albergar otro Mundial bajo el principio de la rotación de confederaciones, pero la decisión de organizar el torneo de 2030 en tres confederaciones (UEFA, CAF y CONMEBOL) adelantó a Oceanía y Asia para 2034.

Desde que Australia dejó la OFC para unirse a la AFC en 2006, ningún país de Oceanía es capaz de organizar una Copa del Mundo Masculina. Nueva Zelanda, el país con la liga más fuerte de Oceanía, carece de estadios adecuados para un certamen de esta magnitud. 

Aunque Australia exploró una candidatura conjunta con Nueva Zelanda, la Federación de Fútbol de Australia anunció que declinaron esa propuesta en octubre de 2023. También se consideró una candidatura conjunta con Indonesia antes de que estos últimos optaran por respaldar a Arabia Saudita. 

Tras anunciar el proceso de selección de la candidatura en octubre de 2023, la FIFA solo dio 26 días a los posibles anfitriones para formular una propuesta. Durante una conferencia virtual con los 47 miembros de la AFC ese mes, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pidió que Asia «estuviera unida para la Copa del Mundo 2034», lo que llevó a figuras clave de las asociaciones de fútbol asiáticas a respaldar rápidamente la candidatura saudita.

Por otro lado, la Federación Noruega de Fútbol (NFF), uno de los principales opositores al Mundial de 2034, anunció el pasado 10 de diciembre que no votará por ninguna de las candidaturas para 2030 o 2034 como una forma de registrar su crítica formal al proceso.

En un comunicado, la presidenta de la FFF, Lise Klaveness, indicó que la votación “no trata sobre quién obtiene las Copas del Mundo de 2030 y 2034: eso ya se ha decidido. El Congreso se trata principalmente de proporcionar retroalimentación sobre el proceso de asignación de la FIFA”. En su opinión, la evaluación de la junta es que el proceso no se ajusta a los principios de un sistema de gobernanza sólido y predecible.

«Al abstenernos de la aclamación, estamos enviando una señal deliberada de que no podemos apoyar el enfoque de la FIFA», declaró Klaveness.

Una Copa del Mundo, ¿en invierno o verano?

Las fechas exactas de la Copa del Mundo masculina de 2034 aún no están confirmadas, y la FIFA no se comprometió a un plazo específico para albergar el torneo. No obstante, el informe de evaluación de la FIFA señaló que las condiciones climáticas locales y los eventos religiosos, como el festival musulmán del Ramadán (programado del 11 de noviembre al 10 de diciembre), podrían influir en el calendario del torneo.

El informe de evaluación, que calificó la programación de la Copa del Mundo en Arabia Saudita como un «riesgo elevado«, afirmó que es importante considerar los eventos religiosos al establecer el calendario de la competición. “El Ramadán y la peregrinación anual del Hajj, cuando más de 1.5 millones de peregrinos viajan a Arabia Saudita desde todo el mundo, tendrían que ser tenidos en cuenta”, precisó el documento.

El Mundial de Qatar 2022 marcó un precedente al ser el primero en celebrarse en invierno en el hemisferio norte, entre noviembre y diciembre de 2022, para evitar las altas temperaturas veraniegas que superan los 38 grados centígrados. Arabia Saudita, vecina de Qatar, también tiene pocas probabilidades de albergar un torneo en verano debido a las temperaturas diarias en junio, julio y agosto.

Teniendo en cuenta el clima y el festival de Ramadán, la Copa del Mundo de 2034 podría celebrarse a inicios de 2034 o en octubre, dos escenarios que obligarían a pausar las competiciones de clubes en todo el mundo para acomodar el torneo, como en 2022, cuando las temporadas de los clubes se extendieron, con comienzos más tempranos y finales más tardíos, para ajustarse al evento invernal.

No obstante, es probable que estos cambios sean menos problemáticos en 2034, pues el calendario global actual de partidos solo cubre hasta la Copa del Mundo masculina de 2030; el de 2034 se ajustará cuando la FIFA actualice el calendario, tras consultar con las «partes interesadas relevantes». Por otro lado, a pesar de los temores de interrupción en 2022, cabe resaltar que el torneo fue un éxito y todas las ligas y competiciones de clubes se jugaron sin contratiempos.

Desafíos al construir infraestructuras de primer nivel

La Copa del Mundo de 2034 será el primer torneo con el nuevo formato de 48 naciones celebrado en un solo país, interrumpiendo así la tendencia de múltiples sedes compartidas que se verá en las siguientes dos ediciones. Por ello, Arabia Saudita urge de un enorme plan de construcción de estadios, hoteles y otras infraestructuras públicas que garanticen la seguridad, comodidad y libre tránsito de los miles de turistas que esperan acoger durante la cita mundialista.

Aunque las finanzas muy probablemente no serán un problema para uno de los países más ricos del mundo, en octubre se anunció que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita reducirá las inversiones en el extranjero del 30% del fondo al 18-20% para concentrar más recursos en proyectos nacionales.

En esa línea, Arabia Saudita promete 15 estadios de última generación distribuidos a través del Reino Saudí, 11 de los cuales serán completamente nuevos. Los críticos del evento, sin embargo, cuestionan la capacidad del país para terminar a tiempo las obras y garantizar a su vez los derechos humanos de los trabajadores.

Los estadios de Qatar 2022 fueron la piedra angular de un proyecto apoteósico que reunió a los mejores estudios de arquitectura del mundo para reflejar el diseño vanguardista y aspectos de la cultura, así como la tradición de este país del oeste asiático. 

Entre estos recintos, por ejemplo, destacan el estadio Al Janoub, que tiene un diseño inspirado en las conchas de mar y en la cultura marítima de la ciudad, y el estadio Lusail, con capacidad para 80.000 espectadores, cuyo diseño evoca a los cuencos tradicionales árabes hechos a mano y sus luces consiguen un efecto de vida en el exterior.

Aunque Qatar entregó sus modernos estadios antes del plazo establecido, las muertes de trabajadores migrantes, explotados bajo precarias condiciones laborales, quedaron en la sombra del torneo. A pesar de que Human Rights Watch y otras organizaciones de derechos humanos expusieron estos abusos meses antes del campeonato, los trabajadores migrantes y sus familias continuaron sufriendo abusos y, hasta la fecha, exigen una indemnización a la FIFA y a las autoridades de dicho país por los excesos cometidos.

En su compromiso por albergar la mejor edición de la Copa del Mundo de la historia, Arabia Saudita proyecta superar con creces los esfuerzos arquitectónicos de Qatar con la construcción de 11 nuevos estadios como parte de planes aún más ambiciosos para transformar la infraestructura y sociedad del país.

El estadio-acantilado Neom, ubicado en la ciudad futurista “The Line”, albergará a más de 45.000 espectadores durante la Copa Mundial de Arabia Saudita 2034. Foto: Internet

A nivel de infraestructura deportiva, la propuesta más llamativa es el plan para construir un estadio en el borde de un acantilado en Neom, el proyecto de nueva construcción que consistirá en una pared acristalada a lo largo de un acantilado al noroeste del país.

El estadio, que albergará a más de 45.000 espectadores, se construirá dentro de «The Line», una ciudad inteligente lineal, a 350 metros sobre el nivel del suelo, donde los aficionados podrán vivir una experiencia sin precedentes y excepcional.

El plan de Neom es parte de la Visión 2030 de Arabia Saudita, un enorme proyecto de inversión y construcción impulsado por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, diseñado para diversificar rápidamente Arabia Saudita económicamente, socialmente y culturalmente. Esto implica alejarse de la dependencia del petróleo impulsando otros sectores como el turismo, la infraestructura y los proyectos de energía renovable. Las reformas sociales y culturales incluyen mayores derechos para las mujeres.

«No estamos haciendo esto para hacer un titular, lo estamos haciendo por nuestra gente», dijo Hammad Albalawi, CEO de la candidatura saudita para 2034, a Sky Sports en septiembre. «Somos una nación joven que está aprovechando esta oportunidad y sacando lo mejor de ella. Estamos invirtiendo para asegurarnos de que los saudíes vivan vidas más largas y felices, y eso es algo de lo que estamos muy orgullosos».

No obstante, Simon Chadwick, profesor de Economía Geopolítica y Deportiva en Skema Business School en París, opinó que la Copa del Mundo de 2034 es simplemente otro esfuerzo de Arabia Saudita intentando albergar eventos importantes, más que un punto focal de la Visión 2030.

«Creo que para la autoimagen de Arabia Saudita, la Copa del Mundo de la FIFA probablemente sea la gloria coronada de todos los megaeventos. Pero no creo necesariamente que sea profundamente fundamental para las transformaciones que están teniendo lugar ahora en el país», dijo Chadwick.

Críticas por posibles violaciones a derechos humanos

Tras aceptar la candidatura de Arabia Saudita como sede de la Copa del Mundo 2034, la FIFA ha sido criticada por varios grupos defensores de derechos humanos. Por ejemplo, Steve Cockburn, jefe de Derechos Laborales y Deporte de Amnistía Internacional, declaró que la candidatura de Arabia Saudita para la Copa del Mundo 2034 actualmente no cumple la normas de derechos humanos que la FIFA exige a cualquier país candidato.

El plan de derechos humanos de la candidatura, según Cockburn, ignora muchos de los grandes riesgos asociados con albergar un evento deportivo de esta magnitud. “El plan de derechos humanos de la Copa del Mundo de Arabia Saudita no dice nada sobre la brutal represión de los activistas de derechos humanos o la criminalización de las personas LGBTI, ni tampoco detalla si o cómo pondrá fin en la práctica al abusivo sistema kafala que explota a los trabajadores migrantes. Es asombroso que tales riesgos flagrantes puedan ser tan descaradamente ignorados”, añadió.

Asimismo, Cockburn cuestionó la decisión de la FIFA de no considerar el proceso de selección de la sede como la mejor oportunidad para obtener garantías vinculantes para proteger los derechos de los trabajadores, garantizar la libertad de expresión y prevenir la discriminación vinculada a la Copa del Mundo, en lugar de hacerlo después de que los anfitriones hayan sido confirmados y haya comenzado la preparación del torneo.

Diego Sánchez Valdivia

Egresado de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Redactor periodístico en Departe.

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