
Desde su estreno en marzo del 2022 en el festival South by Southwest de Texas, dedicado al cine y la música, este filme ha cosechado premios hasta obtener el ansiado Oscar a mejor película. Se trata de un largometraje dirigido por Daniel Kwan y Daniel Scheinert, conocidos como The Daniels, cuyo trabajo más popular antes de “Everything Everywhere All at Once” fue el video musical de la canción Turn Down for What.
Sin embargo, The Daniels no fue el único dúo a cargo. En la producción estuvieron Anthony y Joe Russo, los hermanos Russo, quienes han dirigido los blockbusters más importantes del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), Avengers: Infinity War (2018) y Avengers: Endgame (2019).
La historia se centra en Evelyn Quan, dueña de una lavandería junto a su esposo Waymond Wang. Ellos dos y su hija Joy componen una familia disfuncional. El punto en común entre los tres personajes es que ninguno se siente conforme con su vida.
Evelyn se arrepiente de haberse fugado de la casa de sus padres en China. Se da cuenta que la vida en Estados Unidos no es como Waymond se la prometió. Los problemas que surgieron a lo largo de los años la obligaron a intentar mantener un aparente orden en su casa.
Sin embargo, las cosas cambian drásticamente cuando una versión de su esposo un universo alternativo le advierte que debe ayudarlo a enfrentar a la villana Jobu Tupaki, quien está matando a todas las Evelyn del multiverso. Para detenerla, nuestra protagonista tendrá que realizar saltos a diferentes realidades para adquirir habilidades de sus otras versiones.

Uno de los aspectos fascinantes de este largometraje es que juega con las bases que establecen en el primer acto. Para realizar estos viajes entre universos solo es necesario hacer una acción improbable. Esta puede ser comerse un labial, declarar tu amor a una auditora o tomarse dos litros de gaseosa de un sorbo. La necesidad de hacer un “saltoverso” provoca que los personajes usen cualquier recurso de su entorno. Realmente cualquiera.
Sin embargo, el guion no se detiene a explicar el mecanismo detrás de estos viajes ni cómo fueron descubiertos en el universo de la película. Estos datos no se consideran relevantes para la historia, lo que resulta un acierto pues así se evita complejizar demasiado una historia que podría ser considerada confusa en una primera visualización.
Los efectos visuales merecen una mención especial. Más allá de lo que se ve en pantalla, resulta sorprendente que sólo cinco personas trabajaran en esta área. Esto, sumado al limitado presupuesto de 25 millones de dólares, hizo que el equipo empleara puertas falsas, ingeniosos movimientos de cámara y recurriera a un solo lugar para la mayoría de la historia y escenas de acción realizadas por los propios actores.

Los Daniels estuvieron muy involucrados en la película, no solo detrás de la cámara. Tanto Kwan como Scheinert aparecen en cameos del filme. El primero tomó el papel de uno de los ladrones que golpean a Evelyn antes de convertirse en una maestra de artes marciales.
Daniel Kwan también decidió dar una mano a los trabajadores de efectos visuales. Por ello, compró una cámara de bolsillo con calidad 4k para grabar las calles por las que caminaba. Así, obtuvo tomas de fondo para los “saltoversos” de la protagonista. Esta es una muestra de que para la película se hizo todo lo necesario con lo que se tenía para obtener el mejor producto audiovisual posible.

El otro Daniel tuvo un papel notorio al interpretar a uno de los secuaces de Jobu Tupaki. En específico, interpreta al viajero que disfruta los juegos masoquistas con su sirvienta. Además, tiene el rol del mono con dedos de salchicha que derrota al último mono con manos normales.
A pesar de su frenético ritmo, las intensas escenas de acción y los creativos universos, el mensaje de la película es simple: se amable, incluso contigo mismo. Esta es la filosofía que tienen todas las versiones de Waymond a lo largo de la cinta.
Motivos no le faltan para rendirse ante sus problemas y dejar ir a Evelyn, su gran amor. Pero siempre busca ayudar a la gente que ama mediante el diálogo y transmitiendo su buen ánimo. Este estilo de vida choca inicialmente con el de su esposa, que siempre anda desesperada, insatisfecha y con temor al rechazo de su padre.
Esto genera que ambos se sientan infelices en su matrimonio y crean que separarse es la mejor solución. El sentimiento se intensifica en la protagonista cuando se da cuenta que en el universo donde rechaza la oferta de fugarse con Waymond consigue ser una mejor versión de sí misma.
Sin embargo, termina aceptando el valor que tiene su esposo en su vida pues logra afrontar los obstáculos que se le presentan apoyado en su buena actitud. Esto le permite a Evelyn combatir a sus enemigos para que no se interpongan en su camino durante el último acto de la película.
El multiverso es un concepto que nos puede hacer sentir insignificantes ante todo lo que compone la realidad. Incluso la villana Jobo Tupaki lo dice: “nada importa cuando lo conoces todo”.
Sin embargo, el largometraje concluye explicando que, lejos de asustarnos, esta idea busca que el espectador aprecie la vida y vea en ella todo un mundo de posibilidades para ser feliz y hacer felices a las personas que quiere.