El consumo de azúcar refinado se duplica en el Perú: ¿cómo esto se relaciona con la diabetes y la hipertensión?

Casi el 40% de la población peruana presenta enfermedades como obesidad, diabetes o hipertensión arterial, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). 

Arte: Brunella Vento

El azúcar es un tipo de carbohidrato que constituye una fuente esencial de energía y regula el funcionamiento del cuerpo humano, a través de los torrentes sanguíneos que transmiten glucosa tanto al cerebro como al sistema nervioso. No obstante, su consumo excesivo se puede asociar a diversas patologías como sobrepeso, obesidad o alteraciones hepáticas.

En los últimos años, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el consumo de azúcar en el Perú ha aumentado a un promedio de 54 gramos al día, duplicando el límite de 25 gramos al día que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) a una persona adulta con un índice de masa corporal normal. Esto puede implicar graves consecuencias en la salud de las personas. 

Al respecto, la nutricionista María Victoria Zeballos, con experiencia en terapia en Evaluación Nutricional y Dietética a adultos, señala que hay ciertos alimentos naturales que pueden sustituir al azúcar y proporcionar energía al organismo de una forma más saludable, especialmente al cerebro y al sistema nervioso.

“Por ejemplo, las frutas o la leche contienen azúcares simples (fructosa) que aportan energía inmediata y vitaminas necesarias para el cuerpo. Además, tienen una alta cantidad de fibra, lo que ralentiza la absorción de azúcar en el torrente sanguíneo; lo mismo sucede con los hidratos de carbono complejos que se encuentran en los cereales o las papas”, indica Zeballos. 

El azúcar refinado —o agregado— se produce a través de un proceso químico que elimina sustancias no deseadas y extrae la sacarosa, conocida comúnmente como azúcar de mesa. La nutricionista advierte que el consumo excesivo de este tipo de azúcar puede propiciar una rápida absorción en el intestino, lo que deriva en picos de glucosa en la sangre y facilita su acumulación como grasa, pues el cuerpo lo conserva como reserva energética, propiciando el sobrepeso y la obesidad. 

El proceso de refinado del azúcar blanco requiere de sustancias químicas como el ácido fosfórico, que, según Zeballos, tiene efectos perjudiciales sobre la salud, tales como la irritación de los pulmones y, en caso de una exposición repetida, bronquitis o falta de aire.

Zeballos recomienda que una persona, teniendo diabetes o no, se realice controles periódicos de tensión arterial para corroborar que se mantenga en los rangos adecuados. Foto: Rosalinda Pilco.

¿Cuáles son los riesgos del consumo excesivo de azúcar refinado?

La especialista acota que el excesivo consumo de azúcar refinado puede causar hipertensión. “Esta sucede cuando la presión de la sangre que ejerce contra las paredes de las arterias por las que circula a través del cuerpo, sobrepasa los niveles normales. Es alarmante el incremento de las cifras estos últimos años en el país ya que no tiene cura, pero se puede controlar para evitar complicaciones”, explica Zeballos.

En el Perú, cerca de 5.5 millones de personas mayores de 15 años sufren de hipertensión arterial, según datos de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar – ENDES realizada en el año 2022. Esta enfermedad representa un factor de riesgo importante para una gran variedad de enfermedades, entre ellas, la diabetes tipo 2.

Una de las principales características de esta enfermedad metabólica crónica, según la especialista, son los niveles elevados de glucosa en la sangre “debido a una ineficiencia del páncreas para producir suficiente insulina”. 

Esta enfermedad, junto con una vida sedentaria, puede generar un aumento de peso excesivo en las personas, lo que implica un mayor esfuerzo del corazón para bombear la sangre. 

Estas condiciones, según Zeballos, generan una cadena de males que conllevan a otros perjuicios sobre la salud: “El exceso de peso necesitará un bombeo más fuerte lo que supone una mayor presión de la sangre en las paredes de las arterias, aumentando el riesgo de padecer hipertensión o hipertrofia del ventrículo”, menciona la nutricionista.

La relación del azúcar y la hipertensión representa un factor de riesgo para la obesidad, debido a su efecto instantáneo en los valores de presión arterial. “Lamentablemente, hoy en día abundan no solo golosinas, sino también alimentos que se consumen diariamente en los hogares que contienen azúcar como el yogurt o el jugo de frutas en los cuales no debería estar presente. Sin embargo, la industria alimentaria lo añade para mejorar el sabor de sus productos y que la persona quiera comer más y más, especialmente en aquellos que ya vienen cocidos previamente”, señala Zeballos.

La American Heart Association (AHA) señala que los azúcares refinados  «son calorías vacías que no aportan nutrientes al organismo”. Foto: Archivo personal

Recomendaciones médicas

Para prevenir la ingesta de alimentos con alto contenido de azúcar, Zeballos recomienda leer en detalle las etiquetas de los alimentos que se compran. Allí debe figurar la tabla de valor nutricional (con datos como el tamaño de la porción o el porcentaje del valor diario) y los ingredientes utilizados en el producto. 

Asimismo, recomienda que los alimentos con azúcar solo representen un 10% o menos de la ingesta calórica diaria, “lo que equivale aproximadamente a 250 mililitros de una gaseosa”.

Para prevenir los síntomas de la obesidad y la hipertensión, la especialista también sugiere realizar actividad física moderada: “No es necesario partir de una gran rutina de ejercicio, con que se haga un poco de actividad física diaria de 20 minutos bien trabajados, se reducirá la presión arterial y se perderá peso. Claro, esto acompañado con una rutina de alimentación saludable”.

Zeballos destaca la importancia del control periódico sobre la glucosa en la sangre y sobre la presión arterial. Los valores de la glucosa, según diversos estudios, deben ser de 90 a 130 mg/dL en los adultos, mientras que la presión sistólica (presión de la sangre en la arteria cuando el corazón se relaja entre latidos) debe ser menos de 120 y la presión diastólica (se mide cuando el los ventrículos del corazón se relajan) menos de 80. “Ahora es mucho más fácil conseguir glucómetros o tensiómetros para poder mantener un registro del azúcar en la sangre y la presión”, asegura Zeballos.

Las personas con hipertensión, añade, no tendrán síntomas claros, pero sí pueden advertir algunos signos de alarma —como silbido en los oídos, dolor de cabeza intenso o visión borrosa— que, si son recurrentes, deberían ser motivo de una consulta médica urgente. 

Por último, la nutricionista brinda tres consejos importantes para reducir la cantidad de azúcar en la sangre: beber agua regularmente para rehidratar la sangre, permitir la absorción de nutrientes, entre otros beneficios; comer una fruta diariamente para saciar las ganas de comer dulce; y reducir a la mitad la cantidad de azúcar que le agregas a las infusiones o a los postres que hagas.

Rosalinda Pilco

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Redactora periodística en Departe.

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