The Waris cruza fronteras: la banda ayacuchana triunfa con perseverancia y se alista para presentarse en México

La banda ayacuchana The Waris acaba de ganar su segundo estímulo del Ministerio de Cultura en Circulación Internacional, que les permitirá cruzar la frontera por primera vez con destino a México. Para entender por qué esto importa, hay que retroceder hasta el 2020 y ubicarnos en Ayacucho.

Arte: Zarai Ocsa

La banda se formó en Huamanga, cuando la música en vivo no era más que una afición de tres adolescentes que se juntaban a tocar covers de rock instrumental en homenaje a Los Belking’s y Los Siderals, dos bandas peruanas legendarias de los años sesenta y setenta. Luego se sumó André Zevallos a la voz y la cosa cambió. Juntos continuaron interpretando covers de Los Belking’s mientras empezaban a componer temas propios. 

Su primer EP, ‘Suso Tugurio’, salió en 2021. Después salieron más canciones, más conciertos, más ciudades. En abril de este año lanzaron ‘Revolución’, un disco conceptual que habla de la revolución en todas sus formas, desde la íntima hasta la social. 

Fui a verlos el 2 de septiembre en La Noche de Barranco. Recordé la primera vez que los vi tocar en vivo, sintiendo cómo suenan de verdad. Quedé atrapada en la atmósfera, me sentía nuevamente en Ayacucho. Repasé las canciones que había escuchado mil veces en mi cabeza, tanto que no me hacía falta más de 3 segundos para identificar la canción. Ya sabía qué esperar, pero igual me sorprendió. 

No era rock puro, no era cumbia, no era nada que yo pudiera etiquetar fácilmente. Sonaba a jazz, a rock progresivo, a algo que escapaba de las categorías. Zevallos cantaba con una intensidad que no se ve a menudo. No estaba haciendo un show, se sentía como si estuviera contando algo.

Lo que más me llamó la atención fue que, a pesar del peso de las letras, la banda es bastante liviana. Entre canción y canción, André soltaba chistes malos, se reía de sí mismo, agradecía al público como si no pudiera creer que estuvieran ahí. Aunque todos sabemos que estuvimos ahí por el esfuerzo que le ha puesto, por la organización que le ha tomado hacer realidad este sueño. Álvaro recorría el escenario con la guitarra en los hombros, arengando a la gente. Es imposible no reír o sentirse entusiasmado cuando él empieza a hablar.

En la batería, Gonzalo tiene una dualidad que impresiona. Sobre el escenario, una euforia que se transmite, esa alegría que te hace sonreír. Fuera de él, esto puede volverse en algo negativo. Recuerdo haberle preguntado por su último concierto y encontrarlo algo bajoneado: «la gente estaba algo apagada», me respondió. Claro, a comparación de su energía, todos estamos “apagados”. André intentó calmarlo diciendo que no estaba viendo al público.

Esa conversación me volvió a la cabeza mientras los veía tocar. Me tomé unos minutos para despegarme de las guitarras que ya me tenían hipnotizada y mirar alrededor. Y ahí estaba la respuesta. La gente estaba metida en el concierto. Algunos cantaban, otros se movían con el ritmo, otros simplemente miraban al escenario sin despegar los ojos. Había furor. Había energía. Solo que Gonzalo, desde la batería, no podía verla. 

Tampoco puedo olvidarme de Paolo. Es más callado, pero cuando tiene una guitarra entre las manos parece decir todo lo que no dice fuera de ella. El pelo despeinado, los tatuajes y esa manera de pararse frente al escenario le dan ese aire de rockero que uno espera encontrar en una banda. Fue el último en unirse a The Waris y, viéndolos juntos, cuesta imaginar que alguna vez haya faltado esa pieza.

Álvaro, Gonzalo, André y Paolo forman una banda que nació en Ayacucho y que ahora prepara su primera gira internacional por México.

Tal vez The Waris funciona justamente así, cada uno parece estar en su propio mundo, pero cuando empiezan a tocar, todos esos mundos terminan encontrándose. Esa mezcla de profundidad y ligereza es lo que los hace auténticos. No están interpretando un papel, están siendo ellos mismos, con sus contradicciones y sus búsquedas.

Hace poco, la banda recibió una noticia importante. Fueron seleccionados por el Ministerio de Cultura como beneficiarios del “Concurso de Proyectos para la Circulación Internacional de las Artes”. El estímulo les permitirá financiar su primera gira internacional, que los llevará a México en 2027. Tocarán en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. No es solo una gira. Es la posibilidad de llevar el nombre de Ayacucho a oídos y lugares que nunca lo han escuchado.

Este es el segundo estímulo que ganaron. El primero fue en 2024, cuando obtuvieron los “Estímulos Económicos para la Cultura” del Mincul, en la categoría de “Producción de Música en Vivo”. Ese reconocimiento les permitió realizar el concierto “La cosecha de las malas siembras en vivo” en el Centro Cultural de la Universidad Nacional San Cristobal de Huamanga, en Ayacucho. La banda lleva años postulando a estos fondos, construyendo su carrera desde la autogestión y la perseverancia. No son unos improvisados, tienen todo planificado.

The Waris convirtió sus primeras canciones y conciertos en una carrera construida desde la autogestión. Ahora, un segundo estímulo del Ministerio de Cultura los acerca a su primera gira internacional.

The Waris ha compartido escenario con grandes bandas como Líbido, Frágil, Mar de Copas, Amén, La Lá y Renata Flores. Su música habla de la memoria, la violencia, la familia, la migración, la búsqueda de un lugar en el mundo. Habla de Ayacucho, pero también de cualquier lugar donde la gente tenga que dejar su casa para sobrevivir. ¿Es rock peruano? Sí, pero es algo más: es una forma de decir “aquí estamos, esto nos pasó, esto seguimos siendo”. Tienen una historia que contar y la valentía de hacerlo.

The Waris tocará el 14 de octubre en ‘Av. Larco, el musical’, un espectáculo que rinde homenaje al rock peruano de los años 80 y 90. La noticia me hizo sonreír. Estaba terminando de escribir esta crónica, con la vista cansada y un té de frutos rojos, cuando vi que abrieron el concierto de Mar de Copas. Cuando creí que por fin había terminado de contar una noticia sobre ellos, The Waris ya estaba escribiendo la siguiente. 

Quizá por eso resulta tan difícil encerrarlos en una crónica. Apenas una intenta fijarlos en una página, ellos ya están en otro escenario, otra canción, otra ciudad.  No paran. Siguen tocando, siguen contando, siguen cruzando fronteras. Primero Ayacucho, después Lima, ahora México. Yo intento seguirles el paso con palabras. Ellos, mientras tanto, siguen avanzando. Y quizá esa sea la mejor forma de explicar a The Waris: no como una banda que llegó a algún lugar, sino como una que todavía está en movimiento.

Nikoll Benavides

Egresada de Comunicación y Periodismo de la Universidad Privada del Norte. Redactora y cronista con experiencia en medios culturales, con colaboraciones en periódicos digitales e impresos como El Comercio y El Peruano. Productora del videopodcast cultural Séptimo Portal. Actualmente redactora periodística en Departe.

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  • Egresada de Comunicación y Periodismo de la Universidad Privada del Norte. Redactora y cronista con experiencia en medios culturales, con colaboraciones en periódicos digitales e impresos como El Comercio y El Peruano. Productora del videopodcast cultural Séptimo Portal.
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