
A puertas de finalizar el año, la gran acogida a los espacios culturales que se desarrollaron durante estos últimos 12 meses se hace notoria. Uno de ellos fue la FIL Lima 2025, que volvió a posicionarse como el evento cultural más importante del país, superando su meta de asistencia con más de 540 mil concurrentes.
El espacio contó con más de 250 stands, entre editoriales y librerías, además de una gama de conversatorios, talleres y espectáculos.
Entre las obras preferidas, resaltaron títulos nacionales como la edición ilustrada por Chiara Ficarelli de El sueño del pongo de José María Arguedas, en categoría infantil; Travesuras de la niña mala de nuestro nobel Mario Vargas Llosa, en novela; o brillando en poesía De ser como soy me alegro. Décimas y poemas de Nicomedes Santa Cruz. Este recibimiento fue importante y manifestó el interés del público peruano por este sector.
Pero, ¿qué tanto refleja la acogida por estos espacios culturales en el real interés por la lectura de los peruanos?.

Según el informe en 2024 del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), Perú se encuentra en el quinto lugar de los países con mayores índices de lectura en América Latina, con un promedio de alrededor de 3.3 libros leídos por habitante al año.
Internacionalmente el país es visto como uno de los que mantienen su posicionamiento en comparación a los demás de la región. Sin embargo, en 2022, el Ministerio de Cultura en conjunto al Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) realizaron la última Encuesta Nacional de Lectura (ENL), que recopiló información sobre el comportamiento lector de la población alfabeta residente en el país de 0 a 64 años.
Esta encuesta tuvo medidas relevantes distintos a ediciones anteriores, pues contó con caracteristicas diferenciales en sexo, área de residencia, nivel educativo, lengua materna, autoidentificacion étnica y estrato socioeconómico, las cuales proporcionaron, entre tantos, un dato menos alentador: la muestra, que estuvo compuesta por más de 67 mil personas encuestadas, expuso que solamente el 47% de los participantes leyó algún libro durante el último año, menos de la mitad de la población peruana.

Los objetivos de la ENL 2022 buscaron indagar en las prácticas lectoras de los peruanos, la frecuencia en su lectura, los factores que influyen, sus motivaciones, los servicios y espacios utilizados, los cuales resaltaron el precario fomento que se brinda a la lectura desde el Estado.
La ejecución de la Política Nacional de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas (PNLLB) brinda espacios y apoyos, aunque limitantes, que cada año disminuye en financiamiento. Ante los limitados recursos, el ritmo de vida cambiante y la distracción con las nuevas tecnologías, la exigencia del fortalecimiento de los ecosistemas del libro y la lectura en todas las regiones debe prevalecer, de esta manera, se promueve la inclusión y el acceso equitativo a la cultura y la lectura en el Perú.
