
El artista huancavelicano Luis Ernesto Quispe Leyva, conocido como Quispekani, lidera desde hace tres años la Asociación de Artistas Docentes y Artistas del Perú (ADAYAP). Bajo su gestión, planteó como objetivo llevar Rayminchik a un espacio de mayor alcance, lo que permitió concretar la exposición en el Ministerio de Cultura. “Mi proyección era hacer la exposición en el Ministerio de Cultura. Se hicieron las gestiones y gracias a ello se logró”, señaló. De esta manera, Rayminchik se sostuvo como una exposición anual durante tres años consecutivos (2024-2026).

El nombre de la exposición proveniente del quechua, Rayminchik significa “nuestra fiesta” y responde al interés de generar un sentido de pertenencia entre los participantes. La iniciativa surgió a partir del aniversario de la asociación, celebrado cada 22 de febrero, y desde entonces se mantuvo como un evento anual que convoca a artistas de diversas trayectorias.
En su última edición, Rayminchik reunió a más de 80 artistas de distintas regiones del país y más de 200 obras que exploran mitos y leyendas del Perú, con propuestas en pintura, escultura y técnica mixta, un tema elegido colectivamente por los miembros de ADAYAP. Según explicó Quispekani, estas temáticas responden a una mirada compartida sobre la identidad nacional. “La historia de nuestro país está llena de mitos y leyendas. Cada pueblo tiene sus creencias”, señaló el artista.
La muestra también destacó por su carácter descentralizado. Participaron artistas de regiones como Moquegua, Tacna, Ayacucho, Arequipa, Junín, Huánuco, Pataz, Piura y Cusco, lo que permitió ofrecer una visión diversa del país. En ese sentido, Rayminchik no solo funcionó como una exposición artística, sino como un espacio de encuentro entre distintas expresiones culturales.
Más allá de su producción individual, Quispekani ha enfocado su trabajo en la gestión cultural y en la promoción de nuevos talentos. Desde ADAYAP, la convocatoria incluyó tanto a artistas consolidados como a jóvenes y autodidactas. “Buscamos promocionar también a artistas jóvenes que quieran participar y hacerse conocer. Es una oportunidad”, indicó. Para el artista, el trabajo colectivo resulta fundamental, especialmente en contextos donde los espacios de difusión son limitados.
Asimismo, consideró que llevar el arte andino a Lima implica trasladar no solo una estética, sino también una forma de entender el mundo. “Es traer nuestras costumbres, nuestros pensamientos, y hacer ver que el Perú está lleno de riquezas”, resaltó. En su propuesta, esta mirada se traduce en la presencia constante de elementos como la Pachamama y los Apus, símbolos centrales de la cosmovisión andina.
En sus obras personales, esta identidad se refleja principalmente en el uso del color. “Utilizo colores vivos porque Huancavelica es muy colorida”, manifestó. A través de contrastes y composiciones, busca transmitir la vitalidad de su lugar de origen, generando un estilo reconocible dentro de la muestra.

Quispekani expresó su intención de asegurar la continuidad de Rayminchik más allá de su gestión. Entre sus objetivos se encuentra concretar un convenio con el Ministerio de Cultura que permita institucionalizar la exposición. “Quiero lograr que, incluso si yo me retiro, Rayminchik continúe para siempre”, sostuvo.
Finalmente, el artista dirigió un mensaje a quienes buscan dedicarse al arte, destacando la importancia del compromiso personal. “Es un poco difícil vivir del arte, pero si eres intenso y te entregas de forma plena, vas a lograr grandes objetivos”, afirmó.
Con iniciativas como Rayminchik, Quispekani no solo reafirma su trayectoria como artista, sino también su papel como impulsor de espacios colectivos que buscan ampliar las posibilidades de visibilidad para el arte peruano.
