¿El Mundial de fútbol o de los relatos? Entre rivalidades digitales y teorías conspirativas

Arte: Zarai Ocsa

La final de la Copa del Mundo entre Argentina y España ha generado un debate en las redes sociales que se aleja de lo deportivo y discute las narrativas polarizadas y tensiones digitales. Luego del pitazo final, la conversación mediática se aisló del análisis táctico del partido y se trasladó hacia un discurso cargado de hostilidad. Periodistas españoles como Josep Pedrerol y Tomás Roncero, lejos de un mensaje de unión y felicidad, optaron por una postura crítica calificando a la selección Argentina como una “selección ridícula y patética” y a sus aficionados como “malos perdedores”.

Este desprestigio no se limitó solo a programas de televisión, también se hizo presente en el entorno digital y físico. En redes sociales, la controversia aumentó cuando la cantante española Rosalia compartió un video en el que se utilizaba el término despectivo “perlas” para referirse a los argentinos. Esta palabra, utilizada de manera irónica en parte de España, describe a alguien en quien no se puede confiar o que provoca decepción.

Las consecuencias de este clima hostil cruzó todo tipo de límite cuando Abril Hoffman, una argentina que reside en Málaga desde hace un año y medio, reportó haber sido agredida e insultada luego del encuentro entre ambas selecciones en una entrevista con la periodista Dani Ballester. Reveló haber sido atacada con botellas y restos de basura y verbalmente menospreciada con expresiones vulgares e hirientes como: “volvete a tu país”. Señaló que esta rivalidad inventada se alimenta por cómo las redes sociales amplifican un mensaje.

Paralelamente, el vacío del análisis futbolístico continuó con diversas teorías conspirativas presentadas durante la crítica. El periodista Pablo Carroza, reconocido por su cercanía con Claudio Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), impulsó la teoría de un supuesto pacto entre la FIFA y la UEFA para asegurar una coronación europea a cambio de apoyos políticos para asegurar la reelección del presidente del máximo ente del fútbol, Gianni Infantino. 

A esto se le sumaron las declaraciones de comunicadores como “Duka” en el podcast Visitantes y en el programa deportivo PicadoTV, donde se comentó que la FIFA presionó a la selección albiceleste bajo la amenaza de una suspensión de diez años de torneos internacionales también a nivel de clubes por la exhibición de la bandera de las Malvinas.

Finalmente, en el recibimiento al conjunto español en la plaza de Madrid, según el medio InformateSalta, se hicieron presentes 45 mil personas, número que no alcanzó las expectativas después de la conquista del torneo, puesto que se tenía esperado un estimado de 60 mil personas como mínimo en la celebración de los campeones. 

Este Mundial ha dejado una reflexión profunda sobre el estado del fútbol moderno, nos encontramos ante un escenario en el que el morbo digital y las narrativas de confrontación generan más impacto que el propio rendimiento deportivo, planteando la duda de si somos aún espectadores de un deporte o simples consumidores de un show mediático.

Ryan Nicolás Domínguez Huayta

Estudiante de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Redactor periodístico en Departe.

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