Mauricio Godoy: las ficciones audiovisuales que cuestionan el papel del Ejército durante el conflicto armado interno son escasas

A partir de sus investigaciones sobre cine y conflicto armado interno, el investigador y realizador documental Mauricio Godoy explica las diferencias entre las representaciones de la guerra y el papel de la memoria familiar en las películas actuales peruanas.

Arte: Pilar Balabarca

Entre las 285 producciones audiovisuales sobre el conflicto armado interno (CAI), las ficciones que ofrecen una mirada crítica sobre el Ejército son escasas. Así lo sostiene Mauricio Godoy, cineasta e investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), quien estudió este conjunto de producciones junto con las antropólogas María Eugenia Ulfe y Sara Lucía Guerrero.

Dos tipos de memorias

Godoy explica que dos grandes relatos han marcado históricamente la discusión pública sobre el conflicto armado. Uno es la llamada “memoria salvadora”, concepto acuñado por el antropólogo Carlos Iván Degregori para catalogar una narrativa que presenta al Ejército y a los gobiernos de ese periodo como los responsables de salvar al país de Sendero Luminoso. El otro relato corresponde al informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que reconoce a las víctimas y a los distintos actores responsables de la violencia.

“Esa es una memoria que prima ahora en el Perú”, afirma Godoy sobre la narrativa salvadora. A su juicio, esta disputa también se manifiesta en las discusiones sobre el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), institución que aborda el periodo de violencia 1980-2000 y preserva la memoria de estos hechos mediante actividades de aprendizaje, investigación y conmemoración.

Frente a estos relatos, Godoy destaca la utilidad de la propuesta de la investigadora Elizabeth Jelin, de considerar memorias en plural, como las historias familiares e íntimas que Calero desarrolla en sus películas, pues permiten acercarse al conflicto desde experiencias particulares. “Habla de esas pequeñas memorias, que son memorias familiares, memorias íntimas”, señala. 

Una mirada crítica poco común 

Entre las 285 producciones identificadas por los investigadores conviven distintas representaciones del conflicto. Sin embargo, Godoy distingue entre las películas que reproducen una narrativa heroica de las Fuerzas Armadas y aquellas que examinan críticamente las experiencias de quienes participaron en la guerra. Como ejemplo de la primera perspectiva, menciona una película reciente sobre la operación Chavín de Huántar. En contraste, resalta la escasez de ficciones que cuestionan a esta institución desde sus experiencias y consecuencias.

La perspectiva juvenil constituye otra característica clave de las últimas películas de Calero. Godoy considera que presentar a personajes que desconocen el pasado de sus padres permite que el público joven se aproxime a una historia que no vivió directamente.“Te pones en la posición del joven y vas en búsqueda de conocer qué pasó”, explica. Estas películas muestran a una nueva generación que intenta reconstruir una historia familiar y comprender sus implicancias.

Las películas de ficción, por su parte, permiten una mayor libertad para construir personajes y situaciones. “No es que el documental es 100% verdad y la ficción es 100% mentira”, precisa.  Para el investigador, ambas formas presentan matices, interpretaciones y decisiones narrativas, pues el director elige cómo contar una historia según su público objetivo.

La memoria en cartelera

“Hay que enmarcar esto dentro de una lógica neoliberal de libre mercado y de competencia, en donde la distribuidora o la sala de cine quiere ganar plata, y cualquier película pasa por eso”, recalca Godoy, quien añade que si una producción no alcanza el mínimo de espectadores esperado, las salas pueden reducir sus funciones o retirarla para programar títulos con mayor demanda, así que la temática no garantiza la permanencia de una película. 

Godoy relaciona este proceso con el concepto de ‘economía visual’ propuesto por la investigadora Deborah Poole. Su esquema propone que la circulación de una obra involucra tres valores: el prestigio que obtiene mediante premios y festivales, el impacto social que genera en una comunidad y su valor económico. Estos intereses, según el experto, pueden entrar en tensión cuando una película aborda un tema relevante para la memoria colectiva, pero compite en un mercado que prioriza la rentabilidad.

Para Godoy las ficciones que cuestionan críticamente al Ejército son todavía escasas y la posibilidad de que esas historias lleguen al público depende tanto de sus formas de representación como de las condiciones comerciales de exhibición.

Ariana Romero Vera

Estudiante de Periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Excoordinadora y actual integrante de la Comisión de RR. HH. de DUPSE. Coordinadora de la Comisión de RR. HH. y redactora en Función Cine. Voluntaria en creación de contenido digital del Albergue Can Martín. Redactora periodística en el medio digital Departe.

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  • Estudiante de Periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Excoordinadora y actual integrante de la Comisión de RR. HH. de DUPSE. Coordinadora de la Comisión de RR. HH. y redactora en Función Cine. Voluntaria en creación de contenido digital del Albergue Can Martín. Redactora periodística en el medio digital Departe.

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